La etapa clasificatoria de la Serie Nacional 60 va corriendo sus cortinas y los Toros de Camagüey, en franca caída libre, han visto como ¨peligra¨ su paso a la siguiente etapa del torneo élite del béisbol cubano.

La idea de estas líneas no es hacer leña del árbol caído y mucho menos señalar culpables. Estos párrafos solo pretenden hacer un llamado de alerta o mandar señales de humo al equipo y su colectivo técnico porque es de vida o muerte volver a encausar la nave para que terminado el juego 75 podamos regocijarnos de haber cumplido el primer objetivo.

La clasificación depende 100% de nosotros. No podemos jugar a las matemáticas porque hemos perdido las subseries con buena parte de los conjuntos que aspiran a colarse entre los 8 grandes.

Llevamos racha de 3 partidos perdidos en forma consecutiva de los cuales 2 se nos escaparon como agua entre las manos. De no haber sido así no estaríamos redactando estas líneas con el fantasma de la no clasificación rondando nuestras espaldas.

Analicemos los 3 descalabros más recientes:

Derrota (1-2) vs Santiago de Cuba:

El pitcheo se comportó a la altura dejando en solo 2 anotaciones al equipo indómito, pero la ofensiva no dijo presente y los bates tomaron una prolongada siesta que duró 9 innings.

De nada valió el descontrol de los lanzadores santiagueros que nos regalaron sin pedir nada a cambio más de 10 bases por bolas. En nada pudimos aprovechar la regalía pues dejamos a 16 hombres en circulación lo que demuestra la ausencia en todo el desafío del batazo oportuno para remolcar carreras que al fin y al cabo son las que dictan la sentencia de un juego.

Derrota (8-11) vs Sancti Spíritus:

Una vez más el batazo a la hora cero brilló por su ausencia en las primeras 4 entradas del choque donde llegamos a tener a 10 corredores en bases y solo Alexander Ayala fue capaz de impulsar a 2 de ellos.

Yousimar Cousin aguantó hasta el fatídico 6to inning donde el descontrol y la pérdida en el comando de sus envíos hicieron que los espirituanos empataran el partido y minutos más tardes ampliaran diferencias a costa de los inefectivos relevistas agramontinos.

Derrota (1-8) vs Sancti Spíritus:

Desde el comienzo se vaticinaba que el desafío pintaba mal. José Ramón Rodríguez duró en el box cual merengue en la puerta de una escuela y la ofensiva estuvo en modo OFF todo el encuentro.

Terminada la jornada dominical y aún con esta racha adversa el equipo dormirá en zona de clasificación (7mo lugar), pero a solo medio juego por encima de Pinar Río que pernoctará durante toda la noche en el 9no lugar.

No queda otra que ganar, ganar y volver a ganar. Despejar el camino, ahuyentar fantasmas y sobre todo volver a creerse la historia que el campeonato nos sonríe a la vuelta de la esquina. 

 

 

 

 

 

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