Como estoy preso en mi casa y no me dejan salir porque no tengo la tarjeta, tengo tiempo para escribir de algo que estuve comentando con Boris Luis Cabrera sobre la velocidad y el control.

Nosotros llevamos 30 años jugando con la universidad americana y no nos damos cuenta de los movimientos de ellos, tal parece que la canción Catalejo, de Buena Fe, no nos la sabemos  cuándo habla de Marte y el dedo del pie. 

“Los Yumas” especializan a los lanzadores tarde, después de 17 años, por varias razones. La primera para que aprendan a jugar este habilidoso juego, segundo porque en las edades tempranas el muchacho está en pleno crecimiento  y tercero porque así en esas edades no usan los rompimientos para buscar más fuerza en su brazo y por ende más velocidad.

Hoy día los muchachos abusan mucho de los rompimientos y esas rotaciones del brazo lastiman con mucha frecuencia las inserciones de los ligamentos y con más frecuencia el manguito rotador. Cuando un muchacho se lastima este pequeño músculo crea en él un reflejo condicionado que en su recuperación se debe tener mucho cuidado para lograr borrar ese reflejo.

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