El derecho agramontino Norge Luis Ruiz fue enviado de vuelta a las ligas menores (AAA) después de un periplo bien fugaz por las Grandes Ligas con los Atléticos de Oakland.

Si bien es cierto que los números del diestro serpentinero no fueron de otra galaxia, podemos destacar que solo en su debut en MLB fue bateado con cierta soltura. Después de haber roto el hielo y superado la siempre difícil barrera psicológica, el Tornado de Rubirosa registró una excelente actuación en su segunda salida y en su tercera aparición como relevista ante los Yankees de Nueva York lanzó dos (2) entradas inmaculadas, pero fue dejado en el montículo y después de sacar el primer out en el tercer capítulo de actuación, recibió el castigo de la poderosa ofensiva de los Bombarderos del Bronx.

Norge Luis no debió trabajar más de dos (2) entradas. En toda la campaña 2022 en ligas menores no había excedido ese trabajo, por lo que dejarlo expuesto una entrada más ante uno de los line ups más temidos en toda la Gran Carpa, propició que sus números palidecieran un tanto. Las tres (3) carreras limpias permitidas en el inning de su explosión empañaron el par de inmaculadas entradas donde había retirado por la vía del ponche a cuatro (4) neoyorkinos.

En sus tres (3) presentaciones, todas como relevistas, lanzó seis (6) entradas (de ellas dos (2) fueron las fatídicas), y le batearon con soltura (.438). Como datos alentadores solo regaló una (1) base por bolas y retiró a nueve (9) bateadores por la dominante vía de los strikes.

Su efímero paso por la mejor pelota del mundo nos hizo recordar lo vivido por el también camagüeyano Dairon Blanco (7 – 2 =.286) que tampoco tuvo muchas oportunidades de mostrar su verdadera calidad cuando recibió el llamado por parte de los Reales de Kansas City.

En mi opinión personal Norge Luis debe terminar bien arriba lo que queda de temporada en la sucursal AAA y es muy probable que sea invitado al campamento de verano previo a la próxima temporada, donde con una labor efectiva pueda ganarse el puesto dentro del róster de 40.

Tengo total certeza que esta historia no termina, y sin pecar de demasiado optimismo, algo me dice que lo mejor está por llegar.

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