Miguel Zayas Toledo, nació el 5 de junio de 1964 en la ciudad de Camagüey. A diferencia de muchos peloteros que dan sus primeros pasos en este deporte a través de una figura masculina, a Zayas su amor por el béisbol le nació gracias a su mamá Bernarda Toledo y a su hermana Lázara Migdalia Toledo.

Da sus primeros pasos como pelotero a la edad de 9 años en un desaparecido terreno aledaño al Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech. Debido a su rendimiento es promovido al área deportiva William Soler, dirigida por Gabriel Adán Mola y ubicada en áreas del Casino Campestre.

En 1975 es seleccionado para entrenar en la escuela de iniciación deportiva (EIDE) Cerro Pelado, y un año después, se convierte en alumno de esta escuela a tiempo completo cuando ingresa a la categoría 13 – 14. Obtiene una medalla de bronce y un quinto lugar en los Juegos Escolares Nacionales de esta categoría. 

Su primera posición fue la primera base, la cual defendió hasta el primer año del 15 – 16 donde es alternado como receptor. En su segundo año en esta categoría se adueña de la receptoría, posición en la que se desarrolló y no dejó de jugar nunca más. En su primer año 15 – 16, conquista la medalla de bronce en unos Juegos Escolares Nacionales.

Alcanza ese mismo resultado dos años después, como juvenil, bajo las órdenes de Renato Puerta, y por su buena actuación en este torneo es llamado a la preselección nacional juvenil con vistas al mundial, pero finalmente no asistió.

En la temporada 80 – 81 bajo las órdenes del mánager, Miguel Borroto, debuta en Series Nacionales y 3 temporadas después ya era el receptor titular del equipo agramontino.

Miguel Zayas poseía excelentes cualidades defensivas, era el clásico receptor guapo que no dejaba pasar nada por encima de home. Además, era muy inteligente guiando a un extraordinario staff de lanzadores camagüeyanos, en una época donde el receptor era el responsable de cada lanzamiento y el bate de aluminio no perdonaba.

En Series Nacionales jugó 7676.1 entradas donde cometió sólo 102 errores y 115 passed balls, capturó 347 hombres de los 859 que le salieron al robo para un magnífico promedio de .404.

Ofensivamente no era un hombre de altos promedios, pero sí se destacó por ser oportuno con hombre en circulación y en momentos difíciles. Su average en 16 Series Nacionales, 14 Selectivas y una Copa Revolución fue de .246 con 792 hits, 116 dobles, 335 carreras anotadas y 357 impulsadas.    

Internacionalmente representó a Cuba en 5 eventos internacionales, entre ellos tres por invitación: Copa Intercontinental de Barcelona, España en 1991 donde alcanzó la medalla de oro, un torneo José Antonio Huelga y los topes amistosos en Japón 1986 y Colombia, Curazao e Italia entre 1987 y 1990. Asistió al entrenamiento de altura en México en el año 1991. 

En 1996 forma parte del grupo de atletas que fueron retirados masivamente y es contratado para jugar dos temporadas en el Campeonato Nacional de Ecuador. Viste los arreos del equipo Fatty con el que se coronó campeón en las temporadas 96 y 97.

En la temporada 98 – 99 regresa a Cuba y juega su última Serie Nacional, en la que tiene una línea ofensiva de .355 y un slugging de .419, dejándonos el sabor de que daba para más, pero debido a sus lesiones decide ponerle punto final a su hermosa carrera.

Después de su retiro ha sido entrenador de béisbol en diferentes categorías, aportando todos sus conocimientos al desarrollo de jóvenes figuras, nuevas o en desarrollo, y en beneficio del béisbol camagüeyano en general. Además, fue parte del cuerpo técnico como entrenador y coach de primera base en la 52 Serie Nacional bajo el mando de Luis Guevara.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.