Superstición y deporte van de la mano. Hay demasiadas anécdotas que así lo confirman y si la pelota es un mar de estadísticas imagínense cuantas manías, fechas, bates preferidos, uniformes condimentan la pasión nacional.

Entre los parciales del equipo es sabido que hasta el séptimo inning los partidos van muy bien, luego hay nerviosismo; que si una Serie Nacional empieza bien cuesta rematarla con el mismo rendimiento al final y viceversa (para atravesarse ante los posibles clasificados); que casi siempre se juega para 500 o que pesimistamente no se gana un juego clave para campeonato.

Aquí les van algunas curiosidades de los equipos representativos de Camagüey:

Los años que terminan en 6:

Con la llegada espectacular de los Toros a la segunda fase de la 56 Serie Nacional se cumplió esta máxima.

Precisamente el 2016 es un año de aniversarios cerrados para la pelota local. Se conmemoraron aquí los 40 años del éxito de Ganaderos, la única corona en los clásicos tras 1959, y los 70 de ganarse aquella Liga Profesional de Verano en 1946.

Así las cuentas parece confirmarse lo del “6”. Si bien el estadio Cándido González se inauguró en diciembre de 1965, fue el 66 el año de saborear en una instalación propia (antes los jugadores integraban Orientales y jugaban en San Zenón) a Granjeros, a pesar de ocupar puestos bajos.

A la proeza del 76 se le suma el cuarto lugar en el 86, el pase a la Copa Revolución en el 96, el play off contra Santiago de Cuba en la 2006-2007, y ahora el come back del 2016 con lucha de comodín ante Las Tunas.

Los dogout malditos

En Cuba hay una particularidad geográfica: los equipos de las provincias orientales tienen los dogouts al revés.

Es decir desde Las Tunas a Guantánamo el home club esta en primera y el visitador en tercera, contrario a la norma (viceversa), que sí se cumple desde Pinar del Río a Camagüey.

Hace dos temporadas a alguien se le ocurrió cambiar los bancos del Cándido González y convertirlo en una estadio “oriental”.

Haciendo caso omiso a tradición de incontables personajes, congas y peñas encima de la banda de tercera se aludió a la cercanía de los dormitorios en los pasillos del ala derecha para trasladar al home club hacia primera.

No parecía muy lógico que por ahorrarle a los players una pequeña caminata se cambiara la magia de 40 años y fue entonces cuando…el equipo tuvo sus peores actuaciones históricas.

Además del bajo rendimiento el fanático es un ser de costumbre y se mantenían los más fervientes encima de tercera, y ni hablar del sol… por algo antes estaban así situados los equipos ¡Con el cambio de puesto el sol de la tarde se comía a los Toros y los visitantes gozaban a la sombra!

Al fin fue rectificada tal desatinada elección y enseguida el equipo Sub 23 levanto boga y Camagüey clasificó a segunda fase.

Por favor, no queremos ni cabras de Chicago, ni bambinos antibostonianos. Nunca más cambien los dogouts.

Con uniformes mixtos va mejor

Cuando Luis Ulacia tomó las riendas como director técnico tuvo una idea “a la moda”.

De home club Camagüey vestía de blanco y de visitador de azul-prusia y el rojo.

El ex primer bate ordenó mezclar los respectivos uniformes y entonces en casa la camiseta blanca de mangas oscuras se combinaría con el pantalón de visitador, y en carretera el pantalón blanco haría el contraste con la chamarreta Prusia.

A partir del experimento la novena reaccionó con varias victorias en línea, luego apretó el paso y estuvo a punto de pasar entre los ocho primeros de la 50 Serie Nacional.

La palmita

Si de verdad cuidáramos a la pelota como deporte nacional (casi siempre olvidamos la cultura del detalle) en el estadio Cándido González cuidarían con esmero las arecas detrás de la tapia del left field.

Hoy están secas, casi extintas, las plantas que salvaron un play off en 1998.

La cábala consistió en que luego del suceso del batazo avileño de Franklyn López, salvado en tubey por Ulacia, los fanáticos llenaron las gradas de gajos de todos tipos, ya de palmitas o de la aromática Vencedor, incluso cuando enfrentaban en semifinales a Santiago de Cuba.

El gato negro

La última superstición nos lleva a principios de los 70.

La pugna entre Granjeros e Industriales había sido la mayor atracción desde la inauguración del coloso del Casino Campestre y en una de esas candentes subseries un felino parece ayudo al espectáculo.

Perdían lo de mangas rojas y G añil ante los azules de la capital cuando desde la grada de tercera soltaron un gato negro, a cuya cola pendían latas.

El animalito corrió asustado hacia el box en medio de la algarabía, paso por entre las piernas del tirador capitalino… y luego reventó el graderío ante la lluvia de palos de todo tipo.

También podemos recordar cuando introdujeron en el estadio a un león del zoológico, de los de verdad, para intimidar a Industriales… pero esa es otra historia.

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