Hace 4 días se sumó un nuevo pirata al navío más campechano de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB).

Desde el Mar Caribe, llega como tromba marina el pequeño gran gigante de Los Toros Camagüeyanos a un nuevo ruedo donde compartirá camerinos y escenarios con su paisano Daniel Carbonel, que desde inicio de temporada está entre los hombres que no se cansa de hacer sonar el madero en los estadio Aztecas.

Solo 4 días para aclimatarse a una nueva ciudad, que al igual que un mar enfurecido por las olas, se encuentra en medio de un rebrote de la pandemia que no impide disfrutar de la magia de las bolas y los strikes.

El nuevo marino aún no ha practicado para la empresa, que en alta mar, le aguarda. Pero no le tiembla el brazo al empuñar su espada, lo mismo en tierra de toros que en mares de piratas. 

Para hoy estaba previsto el debut de Loidel Chapellí Jr. El hijo de Loidel y Rosmery. Será el estreno del número 4 en el vestidor de Campeche. Su habitual dorsal 95 quedará reservado en el equipo de sus amores, allá, por tierras de la Comarca.

El mismo número 4 que por azares de la vida, prefirió escoger cuando además, le ofrecieron que usara el 40.

Y ese # 4 que tanto ha hecho vibrar en los últimos años a los aficionados del terruño, hoy hubiese debutado internacionalmente en México, en la espalda del prometedor jardinero cubano.

Pero una tormenta no prevista ha retrasado el zarpar del navío donde buscará Loidel, hacer historia. Donde intentará, una vez más, encontrar el cofre del tesoro, en un doméstico torneo que ya, en sus postrimerías, tiene sus mejores ingredientes, para un festín a bordo, de la Postemporada que llega como “tierra a la vista”! 

Hoy no habrá juego. Ha sido suspendido por la lluvia. Y ha querido la suerte que en su pecho lleve, al debutar, las mismas tres primeras insignias de siempre, como marcas de una batalla que nunca termina en los diamantes de béisbol. 

Y ya sea como en CAMagüey o incluso, en CAMpeche, el virtuoso de Guáimaro, saldrá como titular, una vez más, a patrullar los jardines de su equipo, y con su nueva tripulacion al grito de:

 ¡”Viento en popa y a toda vela”! 

Suerte, marinero!

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