Miguel Caldés Luis, nació el 27 de septiembre de 1970, en el municipio Bolivia de la provincia de Ciego de Ávila. El béisbol fue para él como un idioma dentro del hogar, pues desde que abrió los ojos al mundo, este deporte era algo natural en la familia. Muchos desconocen que Caldés es sobrino de otro estelarísimo tercera base camagüeyano: Vicente Díaz. Esa es la razón por la que se dice que su potente brazo lo heredó de su tío. 

De niño fue captado para la Escuela de Iniciación Deportiva “Cerro Pelado” (EIDE), de la provincia Camagüey. Integró los equipos a los Juegos Escolares y posteriormente el equipo Cuba en la categoría juvenil en el Mundial de 1988 en Australia. Poco tiempo después, en el año 1986, debuta en las Series Nacionales; muy pronto se adueñó de la tercera almohadilla, aunque también fue aprovechado en ocasiones en el campo corto y los jardines del conjunto agramontino.

Fue sin dudas un hombre de fuerza, capaz de empujar carreras para su equipo. Una prueba de esto son sus 386 extrabases, de ellos 176 jonrones, 176 dobles, 34 triples y 683 carreras impulsadas. Es el quinto camagüeyano con más carreras impulsadas en los campeonatos domésticos, por detrás de Leonel Moa (857), Sergio Quesada (757), Loidel Chapellí (687) y Felipe Sarduy (685).  

Con el equipo Camagüey alcanzó un tercer lugar en 1998. Entre sus resultados más destacados en Series Nacionales sobresalen los liderazgos de jonrones con 20 en la XXXIV edición y en bases por bolas intencionales recibidas con 13 en la XXXVII. Caldés fue también un factor importante en las Series Provinciales para el equipo de Jimagüayú, con el que quedó varias veces campeón.  

En repetidas ocasiones integró el equipo Cuba. Uno de los momentos más importantes en su carrera a nivel internacional, fue el enorme cuadrangular que conectó contra Japón en los Juegos Olímpicos de 1996 en el estadio de los Bravos de Atlanta; en aquel partido por la medalla de oro; la ventaja de los cubanos fue borrada y la pizarra marcaba un empate, el bambinazo de Caldés llegó en un momento clave, cuando un pitcher submarino frenaba a los bateadores caribeños.

En pleno desarrollo como jugador, con 30 años, asistía a su decimocuarta Serie Nacional de béisbol. En la madrugada del 4 de diciembre del año 2000 y bajo una fina llovizna, la muerte le sorprendió por el reparto Saratoga en la capital agramontina. En su automóvil, Caldés se acercaba hacia uno de los pasos a nivel del ferrocarril, sin percatarse de la cercanía de una locomotora que se impactó violentamente contra el pequeño carro. 

La repentina y absurda muerte de Miguel Caldés tuvo una enorme repercusión en la población. El sepelio constituyó una de las mayores muestras de duelo popular vistas en esta urbe principeña, miles de personas desfilaron ante el féretro y muchas más lo acompañaron hasta el cementerio de la capital agramontina donde descansan sus restos y a cuyo lugar acuden cada año familiares, amigos, compañeros y el pueblo en general a rendir perenne homenaje a quien a la hora en que partió hacía la eternidad, le quedaba mucho béisbol por disfrutar.

Su último jonrón fue conectado en Moa, Holguín, en el noveno inning y ante el lanzador derecho Yisnei García. El batazo fue por el jardín central, con Loidel Chapellí como corredor en primera base, y quizás por ser el último, fue enorme. En un bonito gesto, que es justo reconocer, algunos aficionados recuperaron esta pelota y la entregaron en una urna de cristal a sus familiares que luego la donaron a la Sala de Historia del Deporte en Camagüey.

Títulos

Juegos Olímpicos

Medalla de Oro 1996 Atlanta

Medalla de Plata 2000 Sydney

Copas Intercontinentales

Medalla de Oro 1995 La Habana

Medalla de Plata 1997 Barcelona

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.