Llegar a las Grandes Ligas es el sueño de todo pelotero. Acceder al máximo nivel y codearse con los mejores es la meta de todo beisbolista, que debe transitar por un largo camino imponiendo su calidad y dejando números que impresionen a los cazatalentos de alguna organización.

Para los bendecidos que vencen la meta comienza otra importante y más difícil etapa que es la de mantenerse y perdurar por muchos años dentro del Big Show. Ser jugador de las Grandes Ligas y estar en el roster activo de cualquier equipo le asegura al pelotero un retiro vitalicio. Así que podríamos decir que a mayor permanencia en la liga, más jugosa será la jubilación cuando se decida colgar los guantes y los spikes.

Por cada 172 días dentro de un roster se considera un año de trabajo. Esto incluye también el tiempo en la lista de lesionados, pues es una cuestión que se sale de las manos del pelotero.

La pensión máxima se obtiene cuando llegas a cumplir 10 años en Grandes Ligas. Aunque cabe destacar que el promedio de una carrera a este nivel ronda entre 4-5 años, todo jugador que sea parte del roster de 25 de un equipo por tan solo 43 días tiene asegurada la pensión mínima, la cual puede solicitar a partir de los 45 años. Lo ideal sería disfrutar del incentivo a partir de los 62 años porque el monto sería mayor, al punto de percibir 34,000 USD cada año. Otro punto importantísimo es que contarán con seguro médico de por vida ante cualquier enfermedad.

 

Para quien acumula los anhelados 10 años en su hoja de servicio, tomar dichos beneficios a los 45 años le reportaría unos 65,000 USD anuales, pero si decidiera esperar a sus 62 primaveras pudiera percibir hasta 220,000 USD. Es decir, la suma sube o baja dependiendo del tiempo de servicio y la edad que se solicite.

Este dinero sale de los desembolsos que hacen los equipos y que van a parar al fondo de pensiones. Una auditoría realizada en el 2017 por la Sociedad de Actuarios reveló que los equipos aportaron 146 millones al fondo y que tuvo beneficios netos de 51 millones.

Nada, que el futuro de un pelotero ligamayorista está en sus propias manos y que después de terminada su carrera puede disfrutar de los beneficios por los años que nos deleitó y fue parte de ese grandioso y mágico espectáculo que todos llamamos béisbol.

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