El próximo martes 2 de agosto será el reinicio de los clásicos Sub 23 en Cuba.
Después de una pausa necesaria en estos eventos por la pandemia, otra vez volveremos a disfrutar de un torneo que no solo se presenta atractivo, sino que es además muy necesario.
Para nadie es un secreto que el nivel del béisbol en Cuba ha descendido ostensiblemente, y en esta categoría Sub 23, la calidad de los equipos se equipara bastante entre todos los participantes.
Para el grupo de “Los Toretes”, las cosas andan con un equipo sólido y otros tres que se ven bastante parejos en la nómina presentada. Se le presenta difícil la tarea al cuerpo técnico camagüeyano, esta vez con un estrenado mentor, el pimentoso ex jugador Marino Luis.
Como se dice en el argot beisbolero “el equipo macho” del  grupo será el de Los Gallos espirituanos, con un elenco cuajado de figuras prometedoras que, además, ya tienen varias horas de vuelo en series nacionales para mayores.
En el caso de Camagüey, varios de sus jugadores tienen participación en los torneos del máximo nivel, pero no se debe olvidar que la experiencia de casi todos, solo se limita a un año de participación con muy pocas oportunidades en el juego diario.
Los hombres que tendrán que echarse el equipo al hombre, y que solo tienen una temporada en nuestras lides de mayores son: Liván Fajardo (Capitán), Cristian Martínez, Leonardo Casado, y los lanzadores Mario Marzo, Luis Mario Macías, Carlos Alberto Pedroso (Primer abridor) y Alejandro León, único exponente con dos series nacionales. De este último lanzador, llama la atención que el timonel Marino Luis ha tomado la decisión de usarlo en rol de relevista, cuando algunos llegamos a pensar que sería uno de los principales abridores.
Otros jugadores con nada de experiencia, pero sí mucho de dinamita y ansias por escalar posiciones estarán en medio de una competencia individual buscando el estrellato. Nombres como Fernando Reimundo, Damián Contreras y David Álvarez, estarían mostrando sus mejores atributos con el bate en la mano mientras que Fernando Ramos, Yonimiller Mendoza y Roberto Jhon lo intentarán desde la “lomita de los martirios”.
Debe recordarse que la ausencia de Juan Sebastián Contreras constituye un duro golpe para las aspiraciones del mentor Marino en su afán de incluirse entre los participantes a la postemporada.
La dirección del equipo agramontino ha optado por el uso de la disciplina como principal base de apoyo en busca de los resultados esperados. Algunos opinan que este aspecto ha sido muy favorable para la formación de los bisoños mientras otros consideran que puede convertirse en un arma de doble filo en caso de que no se utilice adecuadamente.
En el corto torneo que se avecina, Marino y su tropa se apoyarán en el tan familiar juego táctico poniendo la velocidad en función de la ofensiva, o como se dice en “buen cubano”, jugando al “corre corre” teniendo en cuenta que no hay mucho poder en los bates locales.
A golpe de tacto y velocidad se buscará facturar la mayor cantidad de carreras.
Para ajustar el engranajes en el corto periodo de competencias, los doctores en ciencias del deporte, Luciano Mesa y José Ignacio Ruiz han puesto todo su empeño para que los muchachos lleguen en plenitud de forma al inicio del torneo.
En caso de que la reglamentación del torneo (del cual se sabe muy poco), de cabida a que otros equipos que no sean cabeza de serie logren avanzar a la postemporada, puede darle un mínimo de posibilidades al elenco agramontino, pues a simple vista, tal parece que el reinado del grupo C será de los gallos del centro del país.
La paridad entre el resto de los vecinos del grupo, puede ser un factor importante para aprovechar por los camagüeyanos. Sería imperdonable no mencionar que durante los topes de confrontación que efectuó el joven equipo, la balanza se inclinó más a favor de las victorias, donde Camagüey mayoreó al resto de los equipos. Pero el terreno en competencia, es algo más que un tope de confrontación. Y como reza el viejo refrán, “una cosa es con guitarra y otra es con violín”.
Este aficionado que aquí escribe tuvo la oportunidad de estar cerca del terreno de entrenamiento, y la verdad es que me llevé una grata impresión del progreso que ese grupo de atletas tuvo en semanas gracias al esfuerzo de técnicos y especialistas, pero sería poco objetivo si la pasión me llevara a afirmar que veo un buen resultado para el equipo en el torneo que se avecina. Creo que lo mejor que podremos llevarnos será el buen espectáculo de jóvenes con disciplina y con deseos de crecer en este difícil camino del béisbol. Pero la última palabra disto mucho de pronunciarla yo:  la dirá el terreno , entre bolas, strikes y aficionados ansiosos.
Nos vemos en el estadio.

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