Nuevamente la nave de los Toros queda a la deriva en medio de las vegas de tabaco. Nuestros principales lanzadores quedan en deuda en cada salida y la ofensiva se apagó de golpe y porrazo en los dos últimos partidos de la subserie.

Después de un primer encuentro que se logró sacar del congelador y que presagiaba un resultado global a nuestro favor se vino la debacle y los siempre alegres bates agramontinos fueron silenciados al punto de aportar solamente siete imparables en los dos encuentros del cierre. Si la ofensiva flaquea estamos en presencia de una muerte anunciada porque para nadie es un secreto que nuestro staff de lanzadores hasta el momento de redactar estas líneas tiene una deuda enorme cuando de efectividad se trata.

Nuestro cuerpo de dirección sigue ceñido al viejo librito y la ya anacrónica jugada del toque de bola que para colmo de males se ejecuta de manera errónea en muchas oportunidades. Con hombres en primera y segunda sin la sombra de un out se considera un crimen de guerra mandar a tocar a un ajustado Loidel Chapellí Jr. que por ende es un corredor más que rápido de home a primera. Si regalas un out, regalas el 33.3% de la entrada cuando todo indica que puedes hacer un rally decisivo que te encamine el partido por la senda del triunfo.

Nuestros lanzadores no necesitan ventajas de una o dos carreras. Los relevistas actuales deben salir con el partido abierto para que no caigan en el pozo de la presión y las bases por bolas.

Por suerte se viene el Juego de las Estrellas y esto conlleva a un pequeño receso en la serie que bien se pudiera aprovechar para hacer un concienzudo trabajo de mesa y tomar decisiones que le aporten productividad a nuestro elenco.

En mi humilde opinión Yandy Yanez no debe estar calentando las tablas del banco, Leonel Moas Jr (de tan loable y eficiente actuación) necesita algo que llamamos bancoterapia para que haga sus ajustes mentales en pos de volver al terreno con el enfoque y los bríos que mostró al comienzo de la serie, Yendry Téllez merece un espacio para ver su estado de forma actual y para que guíe el pitcheo pues para nadie es un secreto que de todos nuestros receptores es el que cuenta con mayor maestría y desenfado en el terreno de juego.

El caso Yousimar Cousin merece un acápite aparte. Lanzador talentoso y con excelente somatotipo que por momentos se ve perdido en el box sin comando de lanzamientos y un descontrol que le pasa factura. Su PCL de 6.30 y WHIP de 1.80 le pone los pelos de punta al más optimista de los fanáticos.

De todas formas y a pesar de los pesares estamos en el pelotón de vanguardia, pero varias alarmas se han disparado y no podemos dejarlas pasar por alto. Justamente allí está el núcleo de los males, los cuales debemos extirpar o al menos encontrar el antídoto para despojarnos de ellos de una vez y por todas

Queda serie y camino por andar… y como dijera Fito Páez: Quién dijo que todo está perdido ? Si cualquier Toro de la Llanura está dispuesto a entregar su corazón.

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