Menos de 2 semanas restan para el comienzo de la 61 Serie nacional de Beisbol. Una temporada más marcada por las dudas y las esperanzas para los Toros de la Llanura.

En esta serie, se podrán suscitar muchas situaciones inéditas y hasta interesantes entorno al equipo camagüeyano.

¿Qué podemos esperar?

Lo más importante aún pende de un hilo, y es la posible asistencia de público a las gradas del Cándido González, algo que quedó como amargo recuerdo de la pasada campaña cuando miles de pobladores de la Comarca de Los Toros, se quedaron con la miel en los labios de poder disfrutar (Y también sufrir), una temporada aciaga que nos dejó a las puertas de la clasificación por tan solo ¡Un juego perdido de diferencia!

Pero ese público, como mecanismo de defensa, se hace el de la vista gorda y ya olvidó. Ahora quiere más de lo mismo, no importa por la vía más o menos dolorosa que llegue. El camagüeyano quiere beisbol…y en esta serie, se vaticinan grandes emociones para bien…o para mal.

Con la llegada inoportuna de Omicron, algunos escépticos ya están guardando sus maletas al creer que es casi imposible que haya una apertura, pero la realidad es que hasta el momento, nadie se ha atrevido a anunciar que por segundo año consecutivo, habrá silencio del gentío, de pregoneros, y de trompetas en las gradas de los diferentes estadios.

Si logramos hacer acto de presencia, cuando nos sentemos el próximo  sábado 5 de Febrero, para darle la bienvenida a la temporada, como anfitriones, recibiremos a los pativerdes de Vueltabajo. Cuando los Toros se estrenen en Camagüey, ya habrán jugado, al menos en teoría, ocho partidos. Ya para ese entonces tendremos estadísticas, predicciones, disgustos y hasta fanáticos de espaldas al equipo. Pero otro gran grupo iremos a sentarnos ahí, a esas gradas viejas e inclementes que por tantos años nos han visto llegar e irnos, para siempre regresar.

Veremos, entre otras cosas, a una combinación alrededor de la segunda base, de estreno. Tendremos a Eleazar Lame y  a Yosbel Pérez. O a la dupla Lames/ Eugellés.

 Yo no sé si los presagios de que la línea central será un dolor de cabeza, o de que las jugadas de doble Play serán mucho más escasas, se harán realidad. Solo sé que extrañaremos mucho a los habituales Alexander Ayala, en sus aciclonados gestos en el campo corto y también  a Humberto Bravo, encabezando la alineación de los Toros en cada inicio de juego.

Humberto Bravo ha sido el primer bate natural más estable de nuestro conjunto desde que hace casi 20 años, en el año 2002, el estelar Luis Ulacia dijera adiós a los terrenos de beisbol. Muchos  como Yusquiel García (Yuca), Yosvany García (Chongo), Osmel Águila, Daniel Carbonel, Dairon Blanco y Héctor Hernández no llegaron a tener la naturalidad y maestría de Humberto Bravo para manejar las conexiones, empujar la bola, embasarse y luego avanzar entre almohadillas como una pesadilla para los lanzadores. Es impensable que ese escollo pueda ser fácilmente resuelto en la venidera campaña.

También dará nostalgia no escuchar el nombre de Leonel Segura mientras se anuncia por el audio local. No verlo empuñar, y dar el giro acostumbrado por detrás del árbitro a la hora de corregir el swing. Una de las cosas que más extrañaremos, será su oportunidad empujando carreras, su coraje y su entrega en cada jugada. Un 24 que pesa mucho para cualquiera que busque un número para su dorsal.

También nos fuimos acostumbrando a ver, a buscar, a aplaudir a jóvenes como Yosimar Cousín, Yandy Yanez y Loidel Chapellí. El hueco que se queda en la nómina agramontina, va más allá de lo sentimental. Estos tres baluartes,  formaron parte importantísima de las dos últimas campañas y sus prestaciones y posibilidades nos hacían soñar, a más de uno, con un posible salto de calidad individual que se tradujera en victorias para los Toros.

Tampoco volveremos a ver los mismos movimientos, bailes y malabares del viejo Fernando, que dará entrada a un nuevo integrante, con la misma misión…pero algunos  sabemos  todo lo difícil que será borrar la alegría de la mascota que llegó para quedarse en aquella inolvidable serie 59.

Interesante será sentarnos a mirar, opinar, evaluar y hasta juzgar…¿Quién será el receptor titular de los Toros de Borroto?. Menudo dolor de cabeza, y no más pequeña será la encarnizada competencia en pos de decidir quién llevará los arreos. Será uno de los puntos más interesantes de esta 61 temporada. Así que no lo pierda de vista.

No se queda atrás la batalla entre “novatos y establecidos” en otras áreas de juego. Aquí puedo anunciar que los aficionados estaremos tomando nota de algunos nombres y de otros, sin mucho apellido, pero que vienen a por todas. Habrá una mini competencia entre Leonel Moa, Jorge Cardosa y Yanmichel Flores, que se enfrentarán a otro trío de eléctricos: Annier Fonseca, Libán Fajardo y Cristian Martínez. Vayan desde ya reservando sus butacones y haciendo sus apuestas para ver cuáles  de estos 6 gladiadores logran hacerse de los 2 cupos en pugna como jardineros.  De manera intencional he excluido a Luis González Azcuy, por razones casi obvias…aunque la vida es una caja de sorpresas y en especial, el beisbol.

Podremos ver por 3er año consecutivo a los directivos en un supuestamente más compacto trabajo. A la pareja de Borroto y Lazo se unen los Doctores en Ciencias del Beisbol, Serrano y Puig. Dos viejos lobos de mar en esto de las bolas y los strikes.

Se les suma el valiosísimo trabajo de Leonel Moa padre en el área de bateo y en el trabajo disciplinario. Será una fuente de especial motivación ver como Miguel Borroto pone el juego y la estrategia en función de los conocimientos sabermétricos aportados por  la mano y sapiencia de Maykel Fernández. Por primera vez en funciones de aplicar esta ciencia primordial para el desarrollo del resultado deportivo.  También debuta la pareja Médico/Psicólogo.

En el área de lanzadores se anuncian relámpagos, les sugiero llevar sus espejuelos de sol, o antidestellos. La verdad es que veremos desfiles, y también explosiones. No olvide cargar con su dosis individual de paciencia, y algo de tolerancia. Algún sedante no estará de más. Los pronósticos son reservados. Pero ya que no veremos a Yariel Rodríguez, a Carlos Pérez o a Cousín, como habituales protagonistas al menos vayamos con algo de curiosidad por ver como por primera vez reunimos a lanzadores de Pinar y de Industriales (¿Quién lo diría?) para dar un empujón a la causa local. Al margen de la salida repentina del Alazán Olivera, que quizás gusta de andar trotando de pradera en pradera, a pesar de que ya nos estábamos acostumbrando a verlo lanzar en nuestro montículo.

¿Qué otros incentivos ofrecerá el cuerpo de lanzadores para los aficionados camagüeyanos?

Se me ocurre irme al estadio con la esperanza de ver renacer a Roger Trench, de rememorar las actuaciones de Vicyohandry Odelín, en manos de su sobrino Riquelme.

 ¿Será acaso el momento del estrellato para Juan Sebastián Contreras?

¿Podrá Lizander Hernández quitarse el San Benito que lo acompaña de lucir como un lanzador sin el empuje final para romper la barrera que lo autolimita?

¿Logrará Pedro Luis Lazo estabilizar la columna vertebral de un cuerpo de lanzadores lleno de incógnitas y enigmas?

Todo esto y mucho más lo podremos saber en esta nueva telenovela de 75 juegos. Todos los espectadores viviremos durante 4 meses con la esperanza de llegar hasta el último capítulo, en otro  año de espera y con más preocupaciones que certezas.

Por el momento, solo nos queda cruzar los dedos para que haya serie, y si hay serie, que podamos ver los juegos (y los jugos)…y si podemos verlos, que sea para disfrutar de  un buen beisbol…y si no es mucho pedir, que el buen béisbol sirva para seguir viendo a nuestro equipo,  en los Play Off.

Amén!

Un comentario en «61 Serie Nacional: Entre temores y realidades. ¿Que nos traen este año los Toros?»
  1. Buena radiografia y con humor! je je je

    Yo creo que la Polvora debe de abrir como receptor por su bateo y Tellez reemplazarlo en las postrimerias si vamos ganando. Si Yosbel abre de regular y no produce rapidamente pongo a un joven para desarrollarlo.
    Todo el mundo sabe que el pitcheo esta de grima. Por eso yo pienso que bajar a un catcher a la reserva y llevar a otro lanzador seria mejor.

    Saludos,

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