En la década de los 80s, muchos de los que hoy ya peinamos canas, podíamos disfrutar de campeonatos nacionales de Beisbol donde unos cuantos bateadores podían alardear de sus largas conexiones y de la frecuencia con la cual sacaban la bola mas allá de los límites del terreno.

Eran años donde brillaban los nombres de Orestes Kindelán, Omar Linares, Lázaro Junco, Romelio Martínez, Cheíto Rodríguez y otros que han inscrito su nombre en la lista de los más reconocidos sluggers cubanos.

Pero en esos años, no había muchas intenciones, ni mucho menos, hábito…de desarrollar los músculos en gimnasios llenos de pesas.

Eran pocos los peloteros que mostraban su musculatura como resultado visible del trabajo intenso con las pesas. Recuerdo los nombres de Gabriel Pierre, Eddy Rojas, Oscar Macías y Lázaro Junco. 

Pero otros, como Cheíto, Casanova, Kindelán, Linares, Caldés y Hermidelio Urrutia, por citar algunos ejemplos, llevaban la fuerza bruta de manera natural, como solía decirse en los diamantes de la isla. Eran peloteros que no necesitaban dedicarle mucho tiempo a las pesas. Y sin embargo, ayudados por el bate de aluminio, sus batazos eran descomunales y frecuentes, pero a modo de defensa, hay que decir, que igual de descomunales eran los lanzadores a los que se enfrentaban.

Con la llegada del nuevo siglo, ya se escuchaban otros criterios y sonidos en el viento. Y aunque en las Grande Ligas de Beisbol, también hubo casos de peloteros poco adictos a las pesas, con logros significativos…el ejemplo de Barry Bonds, entre tantos, vino a cambiar la manera de pensar, logrando desarrollar su musculatura de manera significativa, y ayudado por sustancias prohibidas, hizo que se convirtiera en el amo de los cuadrangulares, con esa fuerza con la cual castigaba a los lanzadores, que en más de una ocasión prefirieron lanzarle 4 bolas malas con las bases llenas. Logró superar a iconos del cuadrangular como Sosa, McGwire, Ken Griffey Jr., Canseco y Palmero, entre otros.

Cada día, era más fuerte el criterio entre atletas y entrenadores, entre dueños de equipos y directores, que el uso de la fuerza en función de la ofensiva, el desarrollo muscular de los atletas, y los largos períodos de permanencia en los gimnasios trabajando con las pesas, sería un factor fundamental para el desarrollo deportivo y la forma de alcanzar las metas trazadas en post del triunfo.

Solo se necesitaba de convencimiento, voluntad y un poco de instrumentos que, más o menos sofisticados, sirvieran para ofrecer resistencia a los grupos musculares que había que trabajar para el desarrollo.

Los distintos equipos Camagüey de Beisbol, a lo largo de las Series Nacionales, se han caracterizado por presentar atletas de baja estatura y poco músculo. En la década de los 80s, salvo Reinaldo Fernández, Leonel Moa, y alguna que otra excepción, no hubo muchos ejemplos de peloteros que salieran a jugar habiéndose “comido los hierros”, como decimos en buen cubano.

Ya, en los 90, algunos recordaran a Lidel Pedroso, a Wilfredo Sarmientos, Loidel Chapellí. Pues la base del equipo, era de atletas más bien delgados, como los hermanos O’Farril, Luis Ulacia, Sergio Quesada, Miguel Caldés, Laidel Chapellí, Norberto Concepción. Y muchos más.

En la actualidad, el panorama ha ido cambiando.

Ya se maneja con fuerza en todos los escenarios beisboleros, que en este año en curso, 2021 , no habrá serie Nacional de Beisbol. Sería la primera vez que sucede en 60 años. La causa, más que mencionada: COVID 19.

Por eso, para muchos atletas, sobretodo, los de béisbol, y más específicamente, los Toros de la Llanura, este ha sido catalogado como: “El año del músculo”.

Cerrados los estadios, restringido el paso a las pistas y a las áreas de entrenamiento, los muchachos de Miguel Borroto no han querido perder la forma deportiva con la esperanza de que en este 2021 logren bajar los números rojos en cuanto a la pandemia, para tener un comienzo del 2022 con un inicio de la 61 Serie Nacional por todo lo alto.

En este sentido no han dejado de trabajar con las pesas de manera ardua, y responsable, intentando que la parte técnica no quede “coja”, pero aprovechando el tiempo considerablemente.

Ya en la serie anterior pudimos apreciar un aumento significativo en el somatotipo de algunos de nuestros toretes, tanto entre los bateadores como entre los lanzadores. Siendo llamativo el aumento de peso en fibra muscular de Jorge Luis “La pólvora” Álvarez, que tenía una deuda considerable desde el inicio de su carrera deportiva, en es aspecto que hoy abordamos. Otros que se lo han tomado bien en serio son los infilders Humberto Bravo, Leonel Segura y Yandy Yanez, este último llamado a la pre sub 23 que buscará el trofeo en México, para el mes de septiembre. Entre los jardineros, Leonel Moa y Loidel Chapellí ansían aumentar su casillero de cuadrangulares, y ya el más pequeño de los Chape le tomó el gusto y sabe lo que es darle la vuelta el cuadro sin presión mientras lo aplauden. Lo de Moa es una vieja deuda, y ahora quiere saldarla. Ambos, buscan estar cerca de la forma física impresionante que ha adquirido Luis González Azcuy, que junto a Yosbel Pérez, Alexander Ayala y a Leslie Anderson, son los máximos exponentes del musculo entre los bateadores camagüeyanos.

Este aspecto sirve de motivación a los “nuevo ingresos” que además de demostrar talento y buena técnica, ya vienen con la certeza de que muchas tendrán que ser las horas con las pesas. Para de esa manera, poder lograr conexiones sólidas y largas que los metan en la emulación entre los candidatos para hacer el grado final.

En aquel año en que Dayron Varona explotó como bateador alcanzando la decena de cuadrangulares en sus torneos con Camagüey, se le preguntó en una ocasión que cual era el cambio que había hecho en su swing para lograr que sus conexiones fueran mas allá, y respondió que simplemente se había concentrado en hacer mas pesas y en el trabajo día a día en el gimnasio.

Los lanzadores tampoco se han quedado atrás en este periodo infértil y están mejorando la fuerza tan necesaria en músculos del brazo de lanzar, y en los rectos abdominales, así como en los femorales, ubicados en el tren inferior. Son estos músculos los que más necesitan fortalecer, para imprimirle 2 o 3 millas más al envío.

Tan importante es este aspecto, que es lo primero que se desarrolla en lanzadores que llegan a las granjas de entrenamientos de ligas foráneas, cuando luego de realizárseles las mediciones correspondientes, los especialistas en la materia logran determinar que el índice de masa corporal y muscular, está por debajo de las normas necesarias.

Este, y no otro, fue el principal motivo por el cual, el cerrador Roger Trench se mantuvo fuera de la nomina taurina durante toda la 60 serie Nacional, pues su desarrollo muscular tenía deudas que eran incompatibles con el alto rendimiento, y mantenerlo en este “Trench” de pelea, hubiera sido fatal, ocasionándole lesiones irreversibles en su aún, no completamente desarrollada, musculatura torácica dorsal. Hoy, es uno de los atletas que con más asiduidad acude a su rutina diaria entre los hierros del gym.

Otros jóvenes como Juan Sebastián, Adrian Pérez y Alejandro León, se encuentran en el grupo de los que necesitan subir su masa muscular y están trabajando con un plan de entrenamiento orientado a este aspecto, pues una de las principales premisas en este apartado, es que tampoco se debe caer en el error de “hacer pesas, por hacer”. Ya se sabe que un exceso y mal manejo de las cargas, lejos de optimizar la forma física, puede causar graves daños musculares, algunos de ellos con visita obligada al quirófano.

¿Recuerdan a Marlon Soriano? ¿Uno de los lanzadores sensación en la última Serie Provincial? Este pitcher, cuando subía al montículo, era observado y hasta cuestionado por la afición y algunos especialistas, considerando que estaba “muy gordito” para ese traje, y es cierto que su peso corporal estaba por encima de lo establecido. Aunque su rendimiento no fue de los peores, muy temprano se deshizo de él Miguel Borroto, pero este lanzador no cejó en su empeño y ya lleva más de un año entrenando con el único propósito de volver a ponerse el uniforme de los Toros. La novedad es  que ha disminuido muchísimo de peso, sustituyendo su grasa corporal por pura masa muscular, al mismo estilo de lo que ocurrió con Frank Madan, hace un par de años ya…y que sin dudas le ha dado los mejores dividendos de su carrera deportiva. Quizás esta sea la clave del éxito también para el joven Marlon Soriano.

En el mundo de la medicina, hay muchas maneras de determinar los vínculos entre el funcionamiento muscular y el cerebral. Existe una enzima llamada Creatina Fosfoquinasa (CPK) que logra mantenerse elevada cuando hay un aumento de la actividad muscular y cerebral. Logrando evidenciar un estrecho vinculo entre la actividad del conocimiento que surge en el cerebro y la actividad física que se expresa en los músculos.

Es muy importante que en este “año del musculo”, los atletas se centren además en “mover la bola” y el cerebro, pues uno de los principales males de los conjuntos agramontinos ha sido no contar con la preparación táctico estratégica tan necesaria para acompañar a la buena técnica y la inmejorable forma física. Por eso, es indispensable que se logre además, un equilibrio casi perfecto entre lo físico, lo mental y lo cognoscitivo.

Este no es un mal que solo padezcan los Toros. A nivel nacional hemos visto un divorcio total entre el físico y la mente. ¿Cuántas veces no se ha observado a un extra musculoso Yosvany Alarcón, integrante de varios equipos Cuba, tirar a segunda siendo la 4ta bola, o cuando ni siquiera hay corredores en la primera almohadilla que intenten robar el segundo cojín?.

Tampoco es un mal únicamente de los atletas, también , este mal , ha estado cerca de los estrategas y directivos de nuestro beisbol. Leonel Segura, durante su etapa sub 23, fue un extra clase, año tras año, y nunca fue convocado a las preselecciones que con frecuencia se crearon en aquellos momentos felices de No Covid. No solo era doloroso, también era increíble e indignante. En estos momentos, excluyen sin explicación alguna a un atleta con proyecciones estelares: Yousimar Cousin. De manera inexplicable, e igualmente doloroso, sobretodo, para su afición, y para él. 

Esto nos lleva a pensar que de nada servirá el “año del musculo” para nuestros peloteros, si los que rigen el beisbol en nuestra isla, no se ponen a ejercitar y entrenar su cerebro, para que de esa forma, la enzima CPK siga estando en concordancia con el buen funcionamiento de ambas actividades: Lo físico, y lo científicamente elemental. Pues un poco de sentido común nunca estará de más para los que no se dan cuenta que gimnasios para músculos y terrenos para el beisbol, también abundan en otras partes del mundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.