Para nadie es un secreto el maltrecho momento por el que atraviesa el pitcheo camagüeyano. La pérdida por diversas índoles de figuras encumbradas dentro del staff de lanzadores son uno de los principales dolores de cabeza para el actual cuerpo de dirección.

Cabe recordar que nombres como Dariel Góngora, Yosimar Cousin, Yariel Rodríguez, Carlos Pérez y Arbelio Quiroz no vestirán la franela camagüeyana y el caballo de batalla de la pasada serie, el derecho Frank Madan, afronta problemas en su brazo de lanzar y es poco probable que se cuente con sus servicios para el inicio de temporada. Es por eso que la esperanza de la afición se centra en José Ramón Rodríguez, quien fuera el tercer abridor en la Serie 60.

Hace unos días salió a la palestra pública mediante la red social Instagram fotos del destacado lanzador agramontino, donde se le veía vistiendo atuendos invernales en la lejana nación de Rusia.

Por suerte para todos, el ex-integrante de nuestra selección nacional solo estará de visita en la tierra de Grigori Rasputín. La dirección técnica, a solicitud del propio atleta, dio el visto bueno y le autorizó a realizar dicho viaje. Por otra parte llegó a nuestra mesa la información que dicha aprobación no fue bien vista por los dirigente del INDER en la provincia, por lo que no descartamos una medida disciplinaria a su regreso.

De ocurrir dicho evento sería otro duro golpe para las pretensiones de clasificación de nuestro equipo pues para nadie es un secreto que el cuerpo de serpentineros con lo que actualmente contamos dista mucho de la bien llamada excelencia y hombres como José Ramón Rodríguez pueden aportar calidad y experiencia a la rotación abridora del plantel.

Se debe ser cuidadoso con las figuras que nos representan y muestran real compromiso con su provincia, país y afición. Al fin y al cabo ellos son la cantera que va quedando en la isla para hacer de la Serie Nacional un torneo con al menos destellos de calidad.

Cuidemos lo que nos queda y démosle el tratamiento que merecen. Las jóvenes generaciones se miran en el espejo de los peloteros establecidos y el miedo a un “negro porvenir ” los hace alzar el vuelo y buscar eso que llamamos luz y esperanza en tierras lejanas.

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