Hace una semana, muchos nos preguntábamos sobre la cantidad de juegos que debería ganar Camagüey para meterse en la zona de clasificación.

A Los Toros les esperaban 10 juegos en Occidente. Una dura gira donde había que jugar para 6 – 4, y así lograr un equilibrio de 500 de AVE en el balance general. 

Hoy la realidad es fuerte y reveladora.En 5 partidos solo se ha obtenido una sonrisa y habría que eslabonar una ruta perfecta para aspirar al resultado soñado hace 7 días atrás.

Las subseries en Nueva Gerona y La Habana vinieron a corroborar el pronóstico personal pretemporada de este aficionado que hoy les escribe, cuando después de analizar múltiples factores alrededor de la nómina inicial de nuestro equipo, me atreví e incliné la balanza en contra del éxito, en una proporción de 60 – 40.

Y aunque aún tengo tiempo de equivocarme y morderme la lengua, se siguen sucediendo uno tras otro, una serie de desafortunados eventos que nos llevan a andar cuesta abajo.

Las dolorosas remontadas sufridas en tierras piratas, y el total dominio del pitcheo sobre los bates dormidos, en el azul Latino, se sumaron a un equipo que comienza a notarse desconcertado en el terreno.Comienza la desesperación, que se refleja en el accionar agramontino, y la impotencia de ver como no salen los resultados, se expresa en los rostros de tristeza y preocupación que ya no pueden esconderse.

Un par de victorias más en esta semana, hubieran vitaminado un poco más a un equipo que necesita urgentemente de atención intensiva.

Pero “no solo de pan vive el hombre”.Y siguen apreciándose serias deficiencias técnicas a la hora de fildear un elevado bajo el sol, o de ejecutar un correcto toque de bola.Nuestros corredores no dominan el arte del robo de base, y batear por detrás del corredor para lograr jugadas de “Corrido y bateo”, parecen peticiones de otro planeta.Aspirar a que un relevista llegue al box a dar strikes o que los lanzadores sepan manejar a un bateador en conteo de 2 strikes sin bolas hasta dominarlo, parece una quimera. Lo más habitual es que todo termine con base por bolas, o peor aún: un imparable.

Juego tras juego hemos sufrido el mal corrido entre las bases o los frecuentes Doble Play que han surgido por la poca concentración de nuestros jugadores en base.

El no saber meterse en conteo, discriminar cada lanzamiento o exprimir a un lanzador que llega dando bolas se ha vuelto costumbre entre nuestros jugadores.

La dirección del equipo, es para muchos, la máxima responsable del fracaso de nuestra selección. Todas las miradas apuntan a Miguel Borrotoy piden su dimisión como el eje de todos los males de Los Toros.

Sin dudas, algunas derrotas han llegado después de las decisiones no acertadas del cuerpo directivo , y muchos creen que si Carlos Martí, Armando Ferrer, Pablo Civil o el tristemente célebre Víctor Mesa (Por mencionar algunos), estuvieran sentados en el banquillo de los Toros, las deficiencias objetivas actuales no se echarían a ver, pues los resultados serían distintos, y las derrotas “no serían tan derrotas”. 

De igual forma, otros fracasos han surgido de correctas decisiones que han salido mal pues así de veleidoso y lleno de caprichos es este deporte.En ocasiones, ese mismo capricho se ha adueñado del alto mando taurino, y algunos jugadores han permanecido más de la cuenta a pesar de fallar una y otra vez, casi hasta el cansancio. 

Al final, la culpa no cae sobre nadie. Y si los principales artilleros llevan una semana de vacaciones, y si los lanzadores siguen cantando en el “Festival del Bolero”, los peloteros dirán que la culpa es del preparador físico por no balancear bien las cargas. El preparador, alegará, que la responsabilidad es del entrenador de bateo que no planificó bien la cantidad de swings, o que el del pitcheo no obligó a los lanzadores lo suficiente , o nunca les enseñó cómo mejorar el repertorio. Estos dos últimos entrenadores, dirigirán la injuria a los profesores de la academia que no enseñaron bien el ABC del béisbol. Y los entrenadores dirán que los padres no alimentaron bien a los peloteros cuando eran niños. Para que al final los padres terminen diciendo que la leche era de mala calidad. ¿Y a quién culpará la vaca? ¿Al lechero?

Creo que todos tienen un por ciento de responsabilidad. Si tenemos a un equipo con mala preparación física, con poca calidad técnica, con un bajo pensamiento táctico estratégico, con una pobre motivación. Peloteros que además, no han contado con la estimulación y atención de años anteriores por parte de los encargados para eso, entonces creo que el asunto está más cerca de la base que de la dirección del equipo. Y no queda más remedio que aceptar que no contamos con equipo ni siquiera para clasificar. 

Sin embargo… Cuando comience la 62 Serie Nacional, los Toros de Camagüey estrenarán un nuevo timonel y una nueva tripulación, pues al final de todo, cuando se trate de Toros… La culpa siempre será de la vaca.

3 comentarios en «Toros en picada: ¿Quién tiene la culpa?»
  1. Buenos días, primero agradecerle por su reflexión acerca de la situación que atraviesa el equipo de Camaguey. Usted en el último párrafo dejó entrever que se esta manejando un nuevo manager por la comisión provincial la proxima serie nacional ?, saludos

  2. Lo que se puede afirmar sin temor a equivocar, por que la Isla de la Juventud con 84 mil habitante tiene un equipo que da batalla año tras año, por que existe un Mandy Jonson que llega a un equipo lleno de jugadores inexpertos y logra una mejoría tan significativa, por que a Granma se le van los peloteros y sigue competitivo, por que Mayabeque de la nada con un manager que hace solo dos años era un jugador ahora esta en 1er lugar y salen peloteros increíbles cada año, bueno quizás estas mismas preguntas se hacen los aficionados del boxeo en otras provincias, por que en Camaguey salen campeones mundiales y olímpicos en boxeo generación tras generación y en otras provincias rara vez sale uno la respuesta según creo yo se llama tradición y trabajo, en CMG los directivos y entrenadores del boxeo son A1 y los del beisbol Z100.

  3. Muy de acuerdo con el último comentario, la dirección de los toros vive de los atletas que se han ido, pero no se mira en el espejo de la mayoría de los demás equipos que han tenido perdidas iguales o mayores, pero sin embargo con nóminas inferiores en el papel, logran mejores resultados, por algo será.

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