Estadio "Cándido González Morales"

No recuerdo en muchos años un comienzo de temporada para un equipo camagüeyano tan deslucido como el de la 61 Serie Nacional.

Con la derrota en 12 entradas este jueves frente a Los Elefantes cienfuegueros cinco anotaciones por cuatro, Los Toros se consolidan en el último puesto de la tabla de posiciones con balance de 1 – 7 y se alistan para regresar a su cuartel general, el Cándido González, con la esperanza de cambiar el rostro de un plantel que, hasta la fecha, desluce en todos los sentidos.

La frustración, como es lógico, se ha apoderado de muchos aficionados quienes no entienden el declive tan grande y drástico en apenas dos temporadas, pues hemos pasado del subcampeonato en la 59, al noveno lugar de la 60, para tocar fondo en la Serie 61. Sin dudas algo muy fuerte de asimilar.

Pero ¿realmente sorprende este resultado? 

Comencemos por el principio, mi objetivo con este artículo no es hacer leña del árbol caído, es simplemente una reflexión, desde mi punto de vista, de la situación actual del béisbol camagüeyano y qué se puede esperar del conjunto que nos representa en esta serie.

Lo primero que es justo mencionar es que Camagüey es una de la provincias que más peloteros ha perdido por diversas razones desde la Serie 59 hasta la fecha. Tengamos en cuenta que de los quince (15) lanzadores camagüeyanos (no incluyo refuerzos) que actuaron en esa excelente temporada 59 para Los Toros, solo tres (3) han comenzado con el conjunto en esta Serie Nacional, y son los casos de Lizánder Hernández, Juan Sebastián Contreras y José Ramón Rodríguez.

Para que se tenga una idea, estos tres atletas que son actualmente parte medular dentro del staff de lanzadores del plantel camagüeyano, acumulan apenas 36 victorias en 21 temporadas, Lizánder (6JG en 8SN), Contreras (4JG en 4SN) y Pepe (26JG en 9 SN).

En total de aquel plantel solo tenemos en la actualidad a trece (13) jugadores activos, la mayoría de ellos sin experiencia o con pobres resultados en su hoja de ruta. Solo Alexander Ayala, Luis González Azcuy, Leslie Anderson y Leonel Moas han tenido temporadas aceptables entre esos sobrevivientes.

¿Quiénes han suplantado a nuestros atletas?

Han sido figuras muy jóvenes o sin resultados relevantes en otras provincias o Series Nacionales los que han tomado el papel protagónico, a excepción de Yordanis Samón, sin dudas el jugador más valioso de todos los importados, del resto, no podemos decir que están en condiciones de resolver el problema actual de nuestro conjunto.

Sabemos que todos ellos hacen su mayor esfuerzo y se entregan al máximo, pero privar a un talento local de desarrollo por otro importado y con resultados discretos no creo fue una buena decisión y quizás lo que está pasando este año nos sirva de experiencia para próximas campañas.  

A pesar de esta brecha de jugadores, hay quienes apuntan al alto mando de dirección como los máximos responsables de los resultados actuales. No creo que con otro director las cosas fueran muy diferentes en nuestro plantel, pero sí pienso que hay situaciones de juego que no han sido manejadas correctamente, además, creo que son los máximos responsables de la forma deportiva actual de muchos jugadores quienes lucen muy por debajo de su verdadera calidad.

El otro punto en el que debe trabajar la dirección es en la motivación y la competitividad, desde la temporada pasada mencioné que el conjunto no lució lo suficientemente agresivo en el terreno (quizás la falta de público influyó) y muchos fueron los que se llevaron la impresión de que nos conformábamos con dividir, o que después de ganar dos juegos, bajábamos la guardia.

Por último, y no menos importante, es la atención recibida por estos atletas y el respaldo que debe recibir de parte de las autoridades competentes. La preparación para esta serie pasó por disímiles problemas de logística, algo que motivó a que más de un jugador abandonara la preselección de Los Toros. La atención al atleta es algo sumamente importante si queremos lograr de ellos una entrega máxima.

En mi humilde punto de vista creo que el equipo puede levantar su nivel, no pienso que los resultados actuales sean la cara de los 75 partidos de esta temporada. La clasificación, bueno, esa ya no la veo tan segura como pensaba al principio, quizás me segó el fanatismo y pensé que todo lo antes expuesto eran asuntos menores de cara al terreno de béisbol, pero parece que me equivoqué. 

Mi posición seguirá siendo la de apoyar a mi equipo en todo momento, pero también, alertar a todos aquellos responsables de tomar las medidas necesarias para que este mal resultado se pueda revertir lo antes posible. 

De no tener opciones matemáticas más adelante, pues la serie aún es joven, deberíamos abrirle espacio al futuro del equipo y también, hacer una revisión profunda que nos ayude a depurar todos aquellos atletas, directivos y dirigentes que no están haciendo todo el bien por la salud de nuestro pasatiempo nacional en la provincia. 

No creo que esta triste situación por la que atraviesa el béisbol local tenga un solo culpable, sino que recae un poquito de responsabilidad sobre varias espaldas. 

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