El próximo 16 de julio, en pleno verano, comenzará una nueva esperanza para todos los que soñamos con ver a un equipo camagüeyano coronarse campeón. La cima de la gloria tanto para aficionados, como para los atletas.

Con el anuncio de la Preselección de béisbol del equipo de Camagüey a la venidera Serie Nacional sub 23, muchos nombres desconocidos causan curiosidad en aficionados y fanáticos del béisbol en la provincia agramontina.

Sin embargo, varios de estos nombres ya nos recuerdan que hubo experiencia en alguna que otra Serie Nacional, y otros, traen información parcial de comentarios y rumores sobre el talento que rodea a estas jóvenes figuras de la nómina de los Toretes.

Uno de los apellidos que más suena y que más interés despierta es Veranes. Este apellido, típico de la zona oriental de Cuba, pertenece a un fornido pelotero llamado Osiel, de solo 19 años, que lleva en su corta vida, mucho talento y una interesante historia.

El 21 de febrero del año 2003, en el municipio santiaguero de Palma Soriano, cuna de grandes estrellas, nació Osiel Veranes Montero. Un niño que comenzó tarde en los vericuetos del béisbol, pero que no necesitó de mucho tiempo para despuntar en la disciplina. Estaría, de esa manera, vislumbrándose como un futuro lucero del béisbol cubano.

A los 12 años, mientras hacía la educación física escolar, varios entrenadores se dieron cuenta del somatotipo fuera de lo común de este adolescente, que además gozaba de un excelente brazo y le propusieron que se acercara a las áreas de atención deportivas destinadas al pasatiempo nacional.

Su condición de zurdo, la velocidad en sus envíos, y la pasión que le causaba ser lanzador, hizo que Veranes se convirtiera en pitcher desde sus inicios, y sobre el montículo se asentó como pelotero, sin la más mínima posibilidad de incursionar en otra posición. Algo infrecuente en las categorías pequeñas donde cada nuevo atleta experimenta y es probado en distintas posiciones hasta terminar de establecerse en una sola.

Osiel, encontraba tal placer en lanzar hacia la goma, que entendió que había nacido para hacerlo. Dándose cuenta que quería ser el jugador que comenzara con cada acción de cada juego sin que nadie pudiera tomar iniciativas antes que él. Para el lanzador siempre estaría reservada la emoción y el privilegio de ser él, y solamente él, quien iniciara el show.

Cuando comenzó su carrera deportiva por la Eide Cerro Pelado, ya había aprendido, como buen cubano, los elementos básicos jugando de manera informal en la calle con cualquier implemento deportivo que surgiera. Lo mismo un palo de escoba, una tapa de botella o cualquier cosa que sirviera para ser bateada.

De la mano de Yaser Bolaños , de Sierra de Cubitas, más que un entrenador fue un padre para Veranes que agradece eternamente a su tutor el cual es el máximo artífice de los logros deportivos del zurdo santiaguero. También, dejaron improntas en su estancia por la Eide , sus entrenadores de ese período.

Tuvo su primer campeonato nacional a los 14 años y era uno de los principales abridores del conjunto, donde su actuación no fue la más destacada, pues dejó varios juegos ganando donde los relevistas no pudieron cumplir con su rol.

Los técnicos tuvieron en cuenta su actuación, y la cantidad de juegos que entregó con ventaja, más la velocidad de sus envíos y fue incluido en la preselección nacional, pero causó baja por molestias en su hombro. Esto constituyó un cubo de agua fría para Veranes que ya era considerado una de las cartas de triunfo para ese evento internacional.

Finalmente en el año 2018 , en la categoría 15-16, integró la selección nacional al Mundial de la categoría en Panamá donde alcanzó una victoria y sufrió una derrota, estrenándose en la arena internacional.

Desde entonces, este lanzador se ha propuesto crecer en lo personal como deportista y como ser humana, siendo hoy sus metas más importantes, llegar a integrar la selección de Los Toros de la Llanura para luego tratar de incluirse en el equipo Cuba . Sabe que no son metas sencillas, pero le sobran el tesón y las motivaciones.

Veranes, con una altura de 6.2 pies (1.89 metros), ha encontrado en su recta su principal arma. Recta que ha alcanzado las 92 millas y que combina con la knuckleball (bola de nudillos), la curva y el cambio de velocidad. Con solo 19 años, le queda mucho camino por recorrer y mucho por aprender en el arte de lanzar.

Este atleta, buscó suerte en República Dominicana para encontrar contratos en alguna Liga foránea. Su estancia por Quisqueya fue muy provechosa y resalta la seriedad de los entrenadores a la hora de entregarse al trabajo de preparación. Pudo solidificar su disciplina para la rutina diaria, y eso es algo que se convirtió en un elemento positivo para su formación deportiva. Supo apreciar el por qué los peloteros dominicanos tienen tan buenos resultados en las Ligas Mayores y en otros países con ligas de calidad. Se quedó con la esencia del trabajo fuerte y estricto para el logro de resultados brillantes y memorables.

Hoy, Veranes se está enfocando en alcanzar una forma física adecuada, de lograr que su salud y el estado de su sistema osteo-mio-articular, esté en óptimas condiciones para que de esa manera sirva como base y pista de despegue a una prometedora carrera.

El talento está presente…la calidad va tomando vuelo.

Un comentario en «Osiel Veranes: Un torete soñando con el próximo verano»
  1. Si este muchacho tiene todas esas condiciones, porque no estuvo este año ya en el equipo camaguey??? Mucho mejor que 6 ó 7 lanzadores que hicieron el equipo.

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